viernes, 16 de julio de 2010

CORRUPCIÓN POLÍTICA

Como siempre, la intervención de ayer de Rosa Díez en el Congreso fue insuperable. Las cosas por su nombre, una vez más en la lucha contra la perversión del lenguaje y el doble filo de las promesas políticas de quienes piensan más en seguir mandando que en solucionar los problemas del país.
Y de película de miedo algunas de las afirmaciones el presidente del gobierno. Nuestro presidente del gobierno, al parecer de todos los españoles, llegó a afirmar que buscaría soluciones para digamos que apañar los efectos de la sentencia del Tribunal Constitucional. Es como si después de la condena por parte de un juez, el gobierno respectivo o la autoridad que sea buscara "soluciones alternativas". Y como Montilla se lo ha pedido, el presidente del gobierno de España, le buscará esas soluciones alternativas ... Ciertamente peligrosa esa disfunción de interpretación a tu aire del orden constitucional y de la división de poderes. O acaso esa situación no es desacatar la sentencia, porque no es competencia del gobierno interpretar la sentencia, sino cumplirla, como el resto de poderes del Estado. De esa manera y mediante la habitual perversión del lenguaje político se admite que podamos sentirnos nación diferente cualquiera de nosotros en cualquier territorio, y que a eso el presidente del gobierno le dé una categoría legal, jurídica, institucional a una categoría sentimental, o de interés personalizado o grupal. Es peligroso, porque así cualquier cosa en un momento dado puede elevarse jurídicamente a lo que quiera el que manda.
Parece que se ha asentado en nuestro maltratado país (por los políticos de los partidos mayoritarios, sobre todo, y por algunos que otros poderes fácticos) el que la interpretación de las normas, de las sentencias y hasta de la organización administrativa es libre, interpretable al libre albedrío y según les convenga a unos o a otros. Eso es corrupción política.
Pongamos un ejemplo local: sabemos que tenemos empresas públicas y cargos que son ineficientes, sabemos que son un lastre para el autogobierno local, y hasta sabemos de las corruptelas de algún que otro carguillo de confianza. Eso es corrupción, es corrupción política, porque no es más que el uso del poder de forma inadecuada o incluso ilegal para conseguir ventajas, sean políticas o personales de cualquier índole. Pero eso es lo que se ha asentado en el espectro político español y lo que parece que se da por establecido y hasta tristemente fomentado y admitido por algunos.
Julián Domínguez.

lunes, 12 de julio de 2010

EL TRIUNFO DE LA SELECCIÓN ESPAÑOLA DE FÚTBOL Y LOS VALORES

Hace tiempo que no podíamos dedicarle tiempo a nuestro blog. Diversas ocupaciones y retos personales, académicos, y laborales en los que hemos participado como el Camino de Santiago, el doctorado en la universidad de Granada, o la acreditación nacional para formar residentes de medicina y de enfermería del trabajo en nuestro nuevo hospital de Ceuta, nos la han impedido; pero creo que hoy es un buen día para continuar con el blog.
El triunfo de la selección española, además de ser un hito deportivo, es un hecho sociológico de trascendencia internacional, y además es para los españoles que se precian de serlo un orgullo infinito, cuando mundial tras mundial la decepción era la regla. Hoy además se le ganaba a un país que fue parte de España, y en cuyo himno se habla del Rey de España. De esa España que cuando uno  relee la Constitución de 1812 recuerda que era la España en la que nunca se ponía el sol, y que nos duele como Unamuno decía.
Pero lo más importante de este triunfo ha sido sin duda que el equipo de España no solo ha pensado en ganar, sino también en otros valores. Esos valores que hemos de seguir manteniendo: los valores del juego limpio, del trabajo en equipo, del trabajo con un programa definido. Esos valores que determinados mediocres no quieren que sean los imperantes en España, algunos de ellos mandan mucho en España. No voy a hacer metáforas con la política, con la empresa, con la administración, pero es lo que hay. Hoy por los menos hay un soplo de aire fresco en el ambiente: nos llevamos la copa porque somos los mejores, porque trabajamos en equipo y hacemos menos faltas que nadie, y además porque tenemos unos fines ambiciosos y un esquema de juego claro y  conciso. Ojalá en otros ámbitos fuese también así.
La épica del triunfo debe transformarse en un trabajo y un esfuerzo continuado, y de "juego limpio", para que sea igual en otros ámbitos, aunque eso sea difícil, porque ni todos nuestros compatriotas son tan generosos como algunos de nuestros jugadores en su juego, ni nuestro entrenador "nacional" y los que tenemos en "autonomías" y "ayuntamientos" tienen las cosas tan claras para el bien común, sino para su bien y el de sus amiguetes.
Hoy es un triunfo para todos, si no vean la imagen del cuadro de las "lanzas de Velázquez", recreando la rendición de Breda tras la lección de estrategia militar que Ambrosio de Spinola propinó a las huestes de Justino de Nassau que capituló el día 5 de junio de 1625.